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El Mercado de Políticos.




Cuando uno piensa en que a pesar de haber logrado el periodo más largo de democracia relativamente pacífica de nuestra historia, los políticos son considerados una casta culpable de todos los males y son los profesionales peor valorados, llega a la conclusión de que no están haciendo bien su trabajo.

Precisamente porque sólo hacen su trabajo. Que debería ser, en términos de marketing:

  1. Detectar necesidades y ofrecer soluciones primero.
  2. Fidelidad y mantener el servicio post venta al cliente, después.

Sin embargo, en lugar de adaptarse al mercado y los cambios de los consumidores, han creado su propio mercado paralelo(s).
Como los malos marketinianos, primero generan los problemas, y luego compiten para ser el elegido, como único fin y sabiendo que el ciclo de vida del producto será de cuatro a seis años. Y vuelta a empezar.
Pero no siempre fue así. Si a pesar de las malas prácticas de las Agencias de Politiqueo que son los partidos disfrutamos de ciertos niveles de estabilidad es porque no hace tanto tiempo, cuando se "liberalizó el mercado" hubo un grupo de políticos que tenían otro tipo de conciencia de casta, o volviendo a las analogías, de mercado: Para ellos lo importante era sacar adelante un país que venía de una guerra y 40 años de dictadura, y aunque cada uno tenía su fórmula del refresco, sabían que la tienda no podía saltar por los aires.

Y eso era porque además de políticos, eran profesionales. 

Aquellos líderes, diputados y afiliados tenían algo en común. Todos ellos venían del mercado. Porque al no haber estado permitida la política ni los partidos, al formarse las candidaturas se nutrieron no como ahora de afiliados afines al líder sin más oficio ni benefico, sino de personas de la calle, de ciudadanos.
Trabajadores lo mismo los obreros, que los directivos o los "profesionales liberales" como abogados, médicos, ingenieros o arquitectos. Eran del pueblo. Sabían de lo que hablaban tanto como votantes, como ya elegidos proponiendo leyes, reformas urbanísticas u hospitales. 
Ahora, una nueva generación de políticos tiene que llegar tarde o temprano, y provenir otra vez de la calle. Yo espero que sean también profesionales, y no teóricos de la política que nunca hayan trabajado como aprendiz para llegar a gerente, que nunca hayan negociado con proveedores y pagado nóminas, que nunca hayan dirigido un proyecto en el que alguien se juega su dinero y si lo pierde tiene que dar explicaciones. Yo espero que algún día nos dirija alguien que haya hecho cosas, no sólo las haya escrito o pensado. Que sitio hay también para idealistas e ideólogos, pero estamos en el tiempo de los "Doers", los "makers" que acompañen a los "Thinkers".


Imagen del Monumento a la Constiotución: «Teseracto MuseoCCNN Madrid». Publicado bajo la licencia CC BY-SA 2.5 vía Wikimedia Commons.

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